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Cómo recolectar y secar plantas medicinales

¿Te has dicho alguna vez, quiero ver mis propias plantas medicinales en mi botiquín? Podemos confeccionar nuestro propio herbolario medicinal con las plantas y hierbas del campo para tratar las enfermedades más comunes con remedios naturales. Pero no debemos recolectar todas las plantas medicinales a la ligera, sino siguiendo un proceso sistemático que nos permita conservar todo el poder medicinal de las plantas y no dañar la naturaleza. Para ello, nunca debemos recolectar hierbas en zonas protegidas o plantas en peligro. Seguiremos, además el siguiente listado de consejos para recolectarlas:

Primer paso: identificar la planta correctamente

Antes de recolectar cualquier planta hemos de asegurarnos de que la hemos identificado correctamente, y, en caso de duda, abstenernos de consumirla. Las confusiones con plantas tóxicas pueden provocar, como mínimo, un buen disgusto acompañado por trastornos de la salud. En el peor de los casos puede suponer la muerte.

El lugar dónde crece la hierba medicinal y el momento también es importante

No se recolectarán plantas para uso medicinal que crezcan al lado de las carreteras muy transitadas o en las cercanías de zonas de cultivo tratadas por herbicidas o plaguicidas, ni en zonas que veamos contaminadas. Esas plantas pueden haber asimilado productos tóxicos del aire o de la tierra.

El mejor momento para recolectarlas es, sobre todo, por la mañana, inmediatamente después de que desaparezca el rocío, y sólo recogeremos los ejemplares limpios y sin polvo o tierra, pues las partes aéreas de la planta no se deben lavar (las raíces sí).

Las hojas hay que recogerlas jóvenes pero totalmente desarrolladas. Las flores, abiertas y frescas. Los frutos, maduros. La corteza se desprende de las ramas más jóvenes; si no se indica lo contrario, en primavera de desprenden con facilidad. Las raíces y rizomas se desentierran cuando están completamente desarrollados. Si empleamos la planta entera (partes aéreas) la mejor época suele ser al principio de la floración.

Las plantas no se transportarán en bolsas de plástico, mejor en una cesta de mimbre para que comiencen a secarse de camino a casa.

Para conservar sus propiedades medicinales, hay que secarlas

La mayoría de las plantas se pueden usar frescas, pero lo habitual es secarlas para conservar sus virtudes durante mucho tiempo.

Una vez recolectadas las plantas ha de procederse rápidamente al secado para conservar los principios activos y evitar que se destruyan por la fermentación. Normalmente se realizará a la sombra y en un lugar bien ventilado, colocando las hojas, flores, etc. en una fina capa sobre un cedazo. Con las plantas enteras puede hacerse un ramillete y colgarse. Las raíces y rizomas no filamentosos se partirán por la mitad y los bulbos se cortarán en rodajas.

También se pueden secar con calor artificial. Las plantas o las partes de las plantas que contienen aceites esenciales (son aromáticas) pueden secarse a 35ºC como máximo; el resto pueden secarse a temperaturas de hasta 60ºC.

Después las conservaremos en tarros de cierre hermético, como los de mermelada, por ejemplo.