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Rafting o descenso de ríos

El rafting nació a mediados del siglo XX en EEUU como una forma lúdica y aventurera de descender los ríos. Al principio se empleaban otro tipo de embarcaciones, pero finalmente se impusieron los botes neumáticos como los más adecuados al ser los más estables y con mayor movilidad.

El rafting consiste en descender un río, normalmente de montaña  y con caudal rápido, en una embarcación neumática de 5×2 metros con capacidad de 4 a 10 personas. Un monitor, conocedor de las técnicas de navegación por rápidos, dirige a la embarcación y a los tripulantes, que reman siguiendo las instrucciones del monitor.

Deportes acuáticos de aventura

No son necesarios unos grandes conocimientos técnicos ni una excelente preparación física, pues es el monitor quien lleva el peso de la acción y se encarga de dirigir el bote por los lugares adecuados. Existe el riesgo de que la embarcación vuelque, así que es necesario saber nadar.

El equipo individual necesario para la práctica de este deporte es un traje de neopreno, pues normalmente se practica en frías aguas de montaña, un casco, un chaleco salvavidas y unos escarpines. Además, cada uno de los tripulantes lleva un remo de una sola hoja con el que dirige la embarcación siguiendo las instrucciones del monitor.

Si queremos practicar rafting, lo mejor es que busquemos una empresa de deportes de aventura o de actividades en la naturaleza que lo ofrezca entre sus servicios. Normalmente no se dedicarán exclusivamente al rafting, sino que nos ofrecerán otras actividades con las que disfrutar.