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Qué hacer en caso de inundación

La mayor parte de las inundaciones se deben al desbordamiento de ríos, embalses, etc. debido a fuertes lluvias, pero también pueden venir provocadas por maremotos, huracanes, roturas de presas naturales y artificiales.

Hay que desconfiar de las precipitaciones fuertes y persistentes tras un largo periodo de sequía, pueden ser el preludio de inundaciones. Las zonas más peligrosas suelen ser los valles, pero no hay que olvidar que las lluvias torrenciales también pueden arrastrar tierra, fango, rocas, troncos por las laderas de las montañas. Eso sucede especialmente si éstas han sido deforestadas por el hombre, privando a la tierra de su soporte natural. Las inundaciones también pueden afectar a zonas que no han sufrido las lluvias.

Existen lugares propensos a las inundaciones. Las personas que viven allí deberán estar siempre preparadas para sobrevivir a estas catástrofes

Obtener agua potable puede ser un problema tras una inundación. Se debe recoger la de la lluvia y hervir cualquier otra antes de consumirla. La comida es más fácil de conseguir, pues los animales también buscarán las zonas altas. Hay que evitar la proximidad de los animales grandes, que podrían herirnos presas del pánico.

Medidas en caso de inundación

Quien viva en un valle, costa u otra área propensa a las inundaciones debe informarse de la altura de su casa respecto al nivel normal de las inundaciones.

Hay que conocer el camino más rápido y seguro para llegar a la zona alta y segura más próxima.

Si la inundación es pequeña, se pueden apilar sacos o bolsas de arena o tierra en puertas y ventana para evitar en lo posible la entrada de agua. Si la inundación es muy grande es inútil, e incluso contraproducente en caso de tener sótanos, ya que la diferencia de presión entre en interior y el exterior de las paredes puede reventarlas. Es incluso más apropiado inundar el sótano nosotros mismos con agua limpia para igualar la presión.

Si hay tiempo, es apropiado trasladar el mobiliario a los pisos superiores, guardar también todo tipo de mobiliario y artefacto exterior que pueda arrastrar la corriente, cortar la corriente eléctrica y el gas, y hacer acopio de provisiones de agua y alimentos. No tocar instrumentos eléctricos con el cuerpo mojado.

Si estamos en un edificio sólido o si la inundación nos sobreviene por sorpresa se debe subir a los pisos superiores o, en su caso, al tejado, si es seguro. En el tejado hay que atarse a la chimenea u otro elemento suficientemente sólido. Si el tejado es inestable o el agua sigue subiendo habrá que improvisar algún tipo de balsa o al menos un salvavidas, utilizando cuerdas o sábanas. Dentro podemos meter recipientes de plástico vacíos y cerrados como botellas de agua que proporcionarán flotabilidad.

En caso de tener que desplazarnos en busca de un lugar seguro, no debemos cruzar un charco o corriente de agua si no estamos seguros de que el agua no superará el nivel de nuestras rodillas o del centro de las ruedas si vamos en coche. En ese caso circularemos en primera y muy despacio para evitar que el motor se pare al mojarse. Los frenos mojados perderán mucha de su efectividad.

Los puentes que han quedado por debajo del nivel del agua pueden haber sido arrastrados por la corriente y no lo notaremos. Mucho cuidado si tratamos de cruzarlos.

Tras la inundación, los cimientos de los edificios pueden haber quedado dañados. Mucho cuidado al volver a entrar en las casas porque podría existir riesgo de derrumbe.

Cuando se retiran las aguas aparece el riesgo de epidemias debido a la putrefacción de los cadáveres. Hay que quemar los cadáveres de los animales. De los de las personas probablemente se harán cargo las autoridades, si no es así habrá que enterrarlos.