Como ya hemos comentado, los naturalistas del siglo XIX recolectaban incesantemente especímenes animales y vegetales, y atesoraban enormes colecciones naturales en sus casas. Esa actitud, en el naturalista del siglo XXI, es irresponsable y moralmente cuestionable.
No obstante, en nuestros paseos por la naturaleza podemos encontrar animalitos muertos por diversas causas, además de los que pueden morirsenos en casa, que podemos conservar para crear nuestra propia colección de historia natural.
Existen dos métodos básicos de conservación: la conservación en líquido y la conservación en seco. Debemos valorar cual es el mejor para conservar cada especimen.
Los insectos, como los de esta colección, son muy adecuados para conservar en seco.
La conservación en seco es la más sencilla y, en muchas ocasiones, puede no requerir de ningún material adicional, por ejemplo, las conchas de moluscos se conservan sólas una vez limpias, o las plumas de las aves, lo mismo que las rocas y minerales. La conservación de insectos y mariposas también se realiza en seco, pero tiene sus técnicas, como veremos más adelante. Lo mismo que la conservación de vegetales, para la cual necesitaremos una prensa que podremos improvisar con unos libros gruesos.
La mayoría de los ejemplares conservados en seco (excepto moluscos, rocas, etc) son susceptibles de ser atacados por mohos e insectos. Para evitarlo hay que asegurarse de guardarlos bien secos. También se puede añadir a la colección unas bolsitas de gel de sílice, que absorve la humedad. Para protegerlos de los insectos podemos poner en la vitrina o la caja donde los guardamos unas bolitas de alcanfor o naftalina.
La taxidermia también es un método de conservación en seco, y el que conserva mejor a los mamíferos y aves, pero no es algo que esté al alcance de cualquiera. Lo mejor es consultar con profesionales del sector.
La taxidermia, como medio de conservación de especímenes, produce resultados espectaculares... sólo en manos de especialistas.
Para la conservación en líquido se emplea alcohol de 70º o formol al 10%. Los ejemplares se conservan sumergidos en cualquiera de estos líquidos dentro de frascos de cristal que cierren perfectamente (un frasco opaco no nos permitiría ver el ejemplar). Este sistema provoca un deterioro del color de los especímenes; además, los ejemplares conservados en alcohol se encojen ligeramente, y los conservados en formol se endurecen un poco. Este sistema es adecuado para invertebrados de cuerpo blando, como orugas y gusanos; tambien para peces, anfibios, reptiles, etc.
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