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El mundo de las setas es tan fascinante como inmenso. Las setas son en realidad los órganos reproductores de los hongos, los cuales están formados básicamente por micelios, que son algo parecido a una inmensa maraña de redecillas. La mayoría de los hongos son microscópicos, y todos se reproducen por esporas. Al contrario que las plantas verdes, los hongos carecen de clorofila por lo cual debe utilizar a otros seres vivos, bien animales, bien plantas, para alimentarse. Algunos hongos son saprofitos, es decir, obtienen el alimento de materia orgánica muerta como madera o abono. Otros son simbióticos, es decir, viven en simbiosis, generalmente con árboles, del que obtener alimento y a cambio le ofrecen agua, vitaminas y otros elementos. De esta manera ambas partes obtienen un beneficio de la relación.
Se conocen unas 100.000 especies de hongos diferentes y probablemente aún quedan muchos por descubrir. En cuanto a las setas, en España puede haber unas 2.000 especies, algunas escasas o difíciles de identificar (en determinadas especies es necesario recurrir a la observación microscópicas e incluso reacciones químicas) y otras muy comunes y fácilmente identificables si se conocen los rasgos de la morfología de las setas y se presta atención. Es fácil llegar a conocer las setas más comunes del lugar donde vivimos, el hábitat donde podemos encontrarlas y, como no, disfrutar de ellas en la cocina.
La mayoría de las setas suelen aparecer en otoño, pero eso no significa que no podamos encontrar especies en otras épocas. De hecho, algunas como las colmenillas son propias de la primavera.
Cuando
salgamos al campo con nuestro cuaderno a observar las setas
debemos, aparte de dibujarlas, tomar notas sobre los distintos
aspectos de su morfología: sombrero, láminas,
anillo, pie, volva, que luego facilitarán su identificación.
También es importante anotar el hábitat donde crece (pinar, pradera, borde de caminos, hayedo…) si lo hace en el suelo, sobre un tronco podrido, sobre la corteza de un árbol, etc., si crece asociada a alguna especie vegetal, ¿cuál es ésta? También hay que anotar las condiciones climáticas, pues el color de algunas setas varía según la humedad, así como también puede variar el tamaño y la forma según la edad y otros factores. Por ello, a la hora de identificar una especie hay que fijarse en todas sus características en conjunto, y no sólo en un aspecto superficial. Es importante observar el color a plena luz del día, pues puede variar ligeramente si lo observamos bajo la luz de una bombilla o tubo fluorescente.
Si el año es bueno, el micólogo aficionado puede verse desbordado por el número inabarcable de especies que aparecen a su alrededor. Es recomendable limitar el estudio, especialmente los principiantes, por ejemplo, reduciendo el espacio geográfico: podemos empezar por observar las que podemos encontrar en un bosque cercano a nuestra casa o en un parque. También podemos establecer otras limitaciones, por ejemplo, estudiar las que crecen en los troncos de los árboles, o limitarnos a las setas medianas y grandes y excluir las más pequeñas. Es conveniente, especialmente al principio, si no queremos llenar nuestro cuaderno de especies sin identificar, estudiar aquellas especies de las que encontremos varios ejemplares próximos entre sí en diversas fases de desarrollo, así veremos como varía la morfología de la seta según su edad y será mucho más fácil identificarla.
Partes
de las setasLas setas más comunes son las que tienen forma de paraguas. Las utilizaremos como modelo para aprender a diferenciar sus partes, aunque algunas especies pueden carecer de uno o varios de los elementos descritos.
El sombrero de las setas puede adoptar varias formas, incluso en la misma especie puede variar a lo largo del tiempo. Hay que tomar nota de su forma, quizá haya varios especimenes en diferentes fases de desarrollo próximos entre si y podamos apreciar estas diferencias.
También hay que fijarse en su superficie: algunos son lisos, pero otros pueden estar cubiertos de escamas, pelillos, verrugas… puede ser brillante o mate, seco o húmedo al tacto. El borde del sombrero también puede proporcionar datos útiles a la hora de identificarlas: puede ser estriado, acanalado, liso, enrollado…
| Distintos aspectos de los sombreros | |||
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| Globoso | Ovoide | Acampanado | Hemisférico |
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| Convexo | Plano | Mamelonado | Hundido |
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| Embudado | Borde enrollado | Borde ondulado o sinuoso | Borde rajado |
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| Borde estriado | Con verrugas restos de la volva | Escamoso | |
Los colores de los sombreros son muy variados y algunos
son verdaderamente bonitos. Pueden oscurecerse cuando llueve.
Cuando se secan comienzan por el borde y así adquieren
colores distintos en esta zona y el en centro.
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