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Las Islas Cíes, situadas en la entrada de la Ría de Vigo, en la provincia de Pontevedra, forman, junto con las Islas de Ons y Sálvora el Parque Nacional de las Islas Atlánticas.
El archipiélago de las Cíes está formado
por tres islas y varios islotes más pequeños.
El espacio protegido abarca una franja de mar de 100m a partir
de la bajamar. Las islas se llaman Isla de Monteagudo o del
Norte, Isla del Faro o del Medio e Isla de San Martiño
o del Sur. Las dos primeras, muy próximas entre si,
están unidas de forma natural por el Arenal de Rodas
y artificialmente por un pequeño dique. Entre ambos
se encuentra el Lago dos Nenos, de aguas poco profundas que
hace las delicias de los más pequeños. La Isla
de San Martiño o del Sur está separada de las
anteriores por el estrecho Freu da Porta. La vertiente Este
de las islas, que da a la Ría de Vigo, es de relieves
suaves, con arenales y dunas, en tanto que la vertiente Oeste,
que mira hacia el Océano Atlántico, es muy
abrupta, rocosa, con acantilados donde el mar rompe con fuerza.
Son características de estas islas las cuevas excavadas
por el mar, llamadas aquí Furnas.
En las Islas Cíes se han encontrado restos de herramientas
de piedra y materiales cerámicos datados en el paleolítico
(de 100.000 a 18.000 años a.C.) y el Neolítico
(6.000 años a. C. aprox.), si bien es al final de
la era del bronce (en torno a 1.200 años a. C.) cuando
se establece el primer asentamiento estable en la isla. De
esta época data el "Concheiro" o yacimiento de conchas
marinas de 30 cm. de espesor encontrado al excavar en la
necrópolis Medieval de San Esteban. El Castro de Cíes
aparece entre los siglos IX y IV a. C. Está situado
al suroeste de la isla del medio y se puede acceder por los
caminos que llevan a los faros de Cíes y Príncipe.
Se pueden ver algunas estructuras de piedra, abrigos naturales
en las rocas y un concheiro. Los Romanos también llegaron
a estas islas. Algunos sitúan en las Islas Cíes
el último refugio de los Herminios, que huían
de Julio Cesar, quien también habría pisado
las Cíes. Entre los restos romanos destaca un anillo
de oro encontrado por casualidad en una grieta de las rocas.
A la edad media corresponden el Monasterio y la necrópolis
de San Esteban en la Isla del Medio y el eremitorio de la
Isla de Sur. Estas islas también han sido escenario
de batallas, escaramuzas, saqueos, piratería, puesto
base para atacar las costas. el famoso pirata Francis Drake
también las utilizó para reparar sus barcos
tras los palos que recibió al atacar La Coruña.
Mientras tanto aprovechó para saquear los templos
de las Cíes. Más modernamente hubo una colonización
agrícola en las islas de la que quedan diversos restos,
como granjas y en la isla del sur un molino hidráulico
y una herrería. En la isla del centro también
encontramos restos de un cuartel de los Carabineros, una
cárcel y un cementerio, los tres cerca de Punta das
Vellas, al sur de la playa de Rodas.
Todavía quedan en las islas Cíes algunos pequeños grupos de Roble rebollo autóctono (Quercus pyrenaica), si bien el manto arbóreo está dominado por los pinos (Pinus pinaster) y eucaliptos (Eucaliptos globosus) plantados en número de 100.000 durante los años 50. Además también aparecen otras especies introducidas como acacias (Acacia melanoxylon), fresnos (Fraximus americana) cipreses (Cupressus macrocarpa) y diversos frutales. Entre el matorral, compuesto principalmente por tojos y helechos, aparecen esparragueras (Asparagus officinalis) propias del mediterraneo y endrinos (Prunus spinosa).
En playas y dunas conservan una vegetación mejor conservada entre la que destacan algunas plantas escasas y endémicas, como la camariña (Corema album) un arbusto que da unos pequeños frutos comestibles; la hierba de enamorar (Armeria Pungens), al parecer empleada antiguamente para realizar brebajes mágicos relacionados con el amor y la fertilidad, el tomillo bravo (Helycrysum picardii virescens).
Entre las aves marítimas permanentes en las Cíes destaca sin duda la gaviota clara o gaviota patiamarilla (Larus argentatus) que tiene aquí la mayor colonia del mundo. También el cormorán moñudo (Phalacrocórax aristotelis) cría en las furnas y en las rocas más inaccesibles.
Como nidificantes aparecen el paiño (Hidrobrates pelagicus) y la gaviota oscura (Larus fuscus), escasas en la península. En invierno es muy abubdabte el cormorán grande (Phalacrocórax Carbo). El arao (Uria aalge) muy abundante hace medio siglo, hoy es probablemente historia. También aparecen rapaces como el halcón peregrino (Falco peregrinus) o el azor (Accipiter gentilis). Entre los mamíferos antiguamente abundaba la nutria (Lutra lutra), pero hoy es una especie ocasional; también aparece el conejo (Oryctolagus cuniculus), especie introducida en las islas. Son muy abundantes, hasta el punto de encontrarlas cada dos metros en algunas zonas (al menos en temporada baja) las lagartijas ibéricas (Podarcis hispanica); y es importante también la presencia del eslizón ibérico también llamado eslizón de cinco dedos (Chalcides bedriagai) una especie endémica de la península Ibérica y escaso en Galicia.
Los fondos marinos de esta zona son muy ricos en fauna y flora y. barcos hundidos, que han atraído hasta aquí a aventureros y buscadores de tesoros. Abundan los bosques de algas pardas de los géneros Laminaria y Saccorhiza, además de una gran diversidad otras de algas rojas y verdes. Las aguas de las Cíes también son muy ricas en peces, crustáceos y moluscos. La pesca submarina y de recreo están prohibidas.
Isla del Norte: partimos del puesto de información situado en la playa de Rodas. A la derecha podemos ver las dunas de Figueiras-Muxeiro. Ascendemos por el camino rodeados de eucaliptos hasta una bifurcación a la altura de un depósito de agua. Si tomamos el camino de la derecha llegaremos a un bosquecillo autóctono de roble rebollo. Continuando por el camino principal, unos 200 metros antes de llegar al faro do Peito, un camino hacia la derecha se dirige hacia el observatorio de aves. Muy cerca del faro también podemos ver la cueva llamada Furna de Monteagudo, excavada por el mar.
Isla del Medio: Partiendo de la playa de Rodas bordeamos el Lago dos Nenos. Dejamos atrás el camping y alcanzamos las ruinas del Monasterio de San Estevo. Continuamos hasta el cruce. Por la derecha llegaremos a otro observatorio de aves. Por el camino de la izquierda alcanzaremos el Faro de Cíes en lo alto del Monte Faro tras haber dejado atrás muy poco antes el Castro.
La visita a las islas está limitada a un máximo de 2.200 personas por día. Se puede ir todo el año en embarcaciones privadas. Desde mediados de Junio a mediados de Septiembre parten varios barcos al día de la Naviera Mar de Ons (Tel.: 986.22.52.72) desde los puertos de Baiona, Cangas y Vigo. Los billetes se sacan con el regreso cerrado. La isla del Sur o de San Martiño sólo puede visitarse con embarcaciones privadas. Si se accede a las islas con embarcaciones privadas en número de más de 10 personas hay que solicitar permiso.
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