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Las
moras, el fruto de la zarza o zarzamora, son uno de los frutos
silvestres más ricos y extendidos de nuestra geografía,
que todos conocemos desde niños. Al aventurero le servirá,
a parte de cómo alimento, para elaborar un té
delicioso con sus hojas, para sanar afecciones bucales y heridas
entre otras y para fabricar cuerdas.
Las moras poseen vitamina C, provitamina A, calcio y hierro, y se pueden consumir solas, con yogurt o helado, en forma de mermelada o jalea, o en tartas y diferentes postres.
Manuel Durruit, en su libro "Frutos silvestres comestibles y venenosos" Editorial Everest, expone una sencilla receta para la mermelada de moras:
Ingredientes:
2 kg. de moras
zumo de 1 limón
1/4 kg. de azucar
Se hierve la mitad de las moras en un cazo con poco agua y se filtran con un paño, retorciéndolo para sacar el mayor jugo posible. Este jugo se mezcla con el resto de los ingredientes y se calienta removiendo hasta que hierva durante unos 30 minutos. Para saber si esta lista, se echa una gota de la mermelada en un vaso de agua. Si llega al fondo sin diluirse, está lista.
Juan Antonio de La rica, en si libro "Del Campo a le Mesa" nos enseña una receta para hacer una tarta de moras y nata:
Ingredientes:
Mermelada de moras
Nata líquida
1/2 vaso de aceite de girasol
1 vaso de azucar
1 y 1/2 vasos de harina
Levadura Royal
4 huevos
Hacer un bizcocho batiendo 3 huevos y la yema del cuarto,
el yogurt, el aceite, el azucar, la harina y una cucharadita
de levadura Royal. Introducimos la mezcla en el horno en un
molde untado con matequilla entre 15 y 20 minutos, hasta que
esté dorado y hecho por dentro (se pincha con una aguja
y tiene que salir limpia).
En la bandeja donde se va a servir la tarta se pone un fondo
de nata líquida y sobre ella el bizcocho para que la
embeba. Abrirlo por la mitad y poner una capa de mermelada
de moras, tapar y cubrir con otra de mermelada. Batir la clara
que nos ha sobrado hasta punto de nieve, añadir azucar
y seguir batiendo hasta que quede muy fina. Cubrir la superficie
con ella y poner unas moras de adormo.
Los frutos de la zarza también se han usado para hacer
licores. Al parecer, en Rusia
las mezclan con azucar y las hacen fermentar. Sin embargo,
es mejor dejarlas simplemente macerar en un licor (aguardiente,
coñac, etc) al modo tradicional en que se hace el "aguardiente
de guindas".
Manuel Durruit, en su libro "Frutos silvestres comestibles
y venenosos" Editorial Everest, nos muestra una receta
más elaborada para hacer licor
de moras:
Ingredientes:
1 Kg de moras
1 cucharada de canela en polvo
1 trocito de genjibre
2 clavos de especia
1 kg de azucar
1/2 l. De aguardiente
1/2 litro de coñac
En una cazuela con 1,5 l. De agua se echan las moras y las especias y se calienta hasta la ebullición. Añadimos el azucar y lo echamos todo en otro recipiente con las paredes bañadas de caramelo de azucar. Tapamos y dejamos reposar 12 horas, tras las cuales, lo filtramos, lo calentamos un poco y añadimos los licores. Remobemos y embotellamos para que repose 15 días. Luego lo filtramos y lo embotellamos definitivamente.
Además, con las hojas de zarza se prepara un té excelente, que mejora su aroma si se mezcla con hojas de frambuesa (Rubus idaeus). Penélope Odi e su obra "El gran libro de las Plantas Medicinales" Editorial Everest, recomienda esta receta para el té casero:
Ingredientes:
1 parte de hojas de frambueso
2 partes de hojas de zarza
Se mezcla una parte de hojas frescas y secas de frambueso con dos de zarza. Se aplastan un poco con un rodillo de cocina, se rocían con un poco de agua y se meten en un paño que se cuelga en un lugar caliente para que fermente durante 2 ó 3 días, al cabo de loc cuales despedirá un intenso aroma, como a rosas. Se seca rápidamente y se guarda en un recipiente cerrado listo para usar.
Para el aventurero, las zarzas ofrecen un remedio natural
para las inflamaciones de las encías
y la mucosa bucal, usando tanto el té de hojas
sin endulzar para hacer gárgaras como el jugo de sus
frutos. También se pueden masticar los brotes tiernos
en primavera.
Para curar heridas y úlceras
de la piel se aplica una cataplasma con las hojas machacadas
o bien una compresa con la decocción (3 ó 4
cucharadas de hojas en un poco de agua)
Asimismo infusión o decocción de zarza es útil
en afecciones intestinales como diarreas
y colitis. También en hemorriodes
y gastroenteritis, así como para tratar la fiebre.
El té de zarza se prepara con 2 cucharaditas de hojas,
se deja reposar unos minutos y se cuela. Endulzar con azúcar
o miel.
Si queremos incluir la zarza en nuestro botiquín natural
recogeremos en primavera las hojas jovenes y bien desarrolladas
y se secarán rápidamente a una temperatura no
superior a 40º C.
Las cortezas de los tallos de zarza, que se han usado para coser en cestería, son útiles para fabricar cuerdas. Se emplean las ramas largas que aún no se han ramificado, se quitan los pichos y las hojas y se abre longitudinalmente en 4 partes. Separaremos la corteza y la trenzaremos para conseguir una cuerda más resistente.
La zarza es una planta espinosa que puede alcanzar los 2
m. de altura. Tiene hojas imparipinnadas, dentadas y con espinas.
Las flores son blancas o rosadas, con 5 pétalos, 5
sépalos y multitud de estambres. Las bayas son primero
verdes, luego rojas y finalmente negras cuando maduran.
Existen un centenar de especies y un millar de variedades
y subespecies cuya identificación sólo interesa
a los especialistas.
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