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Preparar y cocinar alimentos de origen vegetal

Manual de supervivencia

Los alimentos de origen vegetal pueden cocinarse para mejorar su sabor. Dependiendo del tipo de alimento será más apropiado uno u otro método de cocinado. No debemos olvidar nunca que consumir vegetales silvestres sin estar seguros 100% de su identificación como comestibles puede producir intoxicaciones muy graves e incluso mortales.

Raíces y tubérculos. Las raíces suelen ser ricas en almidón y azúcares. Pueden hervirse, cocerse o asarse. Las raíces tostadas pueden ser particularmente sabrosas: primero se escaldan hasta que empiezan a ponerse tiernas y después se tuestan sobre unas piedras calientes colocadas sobre las brasas. La raíz de diente de León tostada de esta manera y molida puede emplearse como sustituto del café. Algunas raíces sólo son comestibles después de hervirlas para destruir sustancias nocivas como el ácido oxálico; y la mayoría son demasiado duras para comerlas crudas. Se cocerán más deprisa si las cortamos en pequeñas porciones.

 

Frutos secos. Los frutos secos pueden comerse crudos o tostados. Las castañas también pueden cocerse o asarse. Con las bellotas es preferible triturarlas antes de cocinarlas. Muchos frutos secos, como los de las hayas, contienen aceites muy nutritivos que podemos extraer. Para ello echaremos los frutos descortezados si fuera necesario en un recipiente con agua que llevaremos a ebullición. El aceite irá subiendo a la superficie y podremos recogerlo.

Hojas, tallos y cogollos. Las hojas tiernas y los brotes de muchas plantas pueden consumirse crudos, pero su sabor mejorará si los hervimos. Si son amargos se debe cambiar el agua varias veces para eliminar el amargor. Hervirlos demasiado también destruye sus vitaminas, así que será el superviviente quien debe valorar si merece o no la pena cocinarlos. Aunque la mayoría son leñosos, algunas plantas tienen tallos blandos comestibles; se quitarán las partes fibrosas y se hervirán. En general, son más nutritivas las hojas y los brotes que los tallos.

Fruta. La gran mayoría de las frutas pueden comerse crudas. También es posible cocinarlos. Esto es particularmente adecuado para los frutos que tienen pulpa dura o cáscara, que podemos cocer o asar. Son muy nutritivos, ricos en vitaminas y abundantes a partir del verano. Donde hay frutas hay también animales.

Granos y semillas. Pueden comerse crudos, aunque mejoran su sabor al tostarlos.

Savia. Si hervimos cualquier savia que contenga azúcar la deshidrataremos y obtendremos un jarabe. Cuidado, muchas savias son venenosas, así que debemos saber perfectamente qué savia estamos utilizando.

 

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