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La metamorfosis de los anfibios

Manual del naturalista (cómo observar la naturaleza)

La metamorfosis de los animales es uno de los espectáculos más fascinantes de la naturaleza que podemos observar en vivo en nuestra casa. Con la llegada de la primavera y las primeras noches tibias, los sapos y las ranas se preparan para aparearse. Es un buen momento para fotografiarlos.

Si hay un estanque, una charca, un arroyo, etc. próximo a donde vivimos, podemos visitarlo diariamente para recoger freza reciente de anfibios y llevar después un control más preciso del proceso de la metamorfosis. Es fácil distinguir la freza de sapo de la de rana en las especies europeas. Las ranas ponen sus huevos en grumos, mientras que los sapos lo hacen en largas tiras. Los tritones, por su parte, ponen los huevos individualmente, con frecuencia adheridos a la parte inferior de las hojas de las plantas acuáticas.

Puesta de sapo. En muchas ocasiones los charcos se secan antes de que los renacuajos tengan tiempo de desarrollarse.

Recogeremos un puñado de freza, algunas algas y lo pondremos todo en un recipiente con agua que puede ser una pecera, pero también una palangana, un plato hondo o un vaso. Lo colocaremos en un lugar donde no reciba mucho sol directo.

Podemos simplemente observar y disfrutar del proceso que transformará esa freza en ranitas o sapitos, pero, generalmente, un naturalista deseará realizar un estudio más profundo y tomar notas del proceso.

Comenzaremos entonces por contar el número de huevos que hemos recogido, y cuántos de ellos llegan a eclosionar. Los que no eclosionan se vuelven grises. Sabremos así el porcentaje de huevos fértiles.

Renacuajo típico de anuro

Dividiremos la puesta en dos recipientes que pondremos en un lugar fresco y otro cálido y tomaremos notas independientes en cada uno de ellos. Así veremos la influencia de la temperatura en el desarrollo de los animales. Si tenemos un par de termómetros podremos llevar un registro más preciso de las temperaturas. Llevaremos también un control de todos los cambios que se producen.

En unos días observaremos que los huevos adquieren forma de coma, pronto su cuerpo de divide en cabeza y cola claramente visibles y salen de la gelatina que envuelve el huevo. En este momento, los renacuajos respiran con branquias externas y aún no se les ha abierto la boca. Cuando se les abre “pastan” las diminutas algas verdes que tapizan las piedras y plantas acuáticas y que se forman de manera natural en las paredes del recipiente si le da un poco el sol.

En breve perderán las branquias externas y comenzarán a respirar por unas internas.

Renacuajo de tritón

A las pocas semanas comienzan a aparecer las patas traseras, los renacuajos ya se han vuelto carnívoros y podemos echar alguna mosca u otro insecto en el agua, o trocitos de carne que hay que cambiar con frecuencia.

Después aparecen las patas traseras, la cola se atrofiará y comienzan a asomarse a respirar oxígeno. Hay que ofrecerles un soporte sólido, como una piedra, para que puedan salir del agua, pero que no pueden saltar fuera del recipiente.

Cuando la metamorfosis se ha completado, lo mejor es devolverlos al lugar donde los recogimos o dejarlos en nuestro estanque, pues proveerles de todo el alimento que necesitan es un trabajo muy difícil.

 

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