Categoría Naturaleza

NATURALEZA

Categoría Naturaleza en casa

NATURALEZA EN CASA

Categoría fotografía

FOTOGRAFÍA

Categoría Viajes

VIAJES

Ir a la página priincipal
Menú

Estás en: Inicio | Naturaleza en casa | Perros | Educación del perro para la llamada

Educación del perro para la llamada

Perros

Si el perro vive con nosotros desde los dos o tres meses de edad, y ya le hemos enseñado a reconocer su sitio y a evacuar en los lugares adecuados y/o durante los paseos, a partir de los cinco o seis meses de edad comienza una nueva etapa de enseñanza en la que el animal debe aprender a comprender nuestros deseos y a refrenar determinados impulsos. No obstante, si adoptamos el perro ahora, debemos comenzar la educación por las fases anteriormente descritas.

El primer paso es enseñar al perro a acudir inmediatamente a la llamada de su dueño, que se logrará a base de paciencia y tenacidad. Se realizará siempre la misma orden de llamada, que será su nombre seguido de la palabra “llave”, por ejemplo: “Tobi, ven”. Cuando el animal viene a nosotros se le acaricia y se le halaga para que poco a poco aprenda a desear volver con su dueño.

 

Una tendencia normal y natural en los perros jóvenes es que, en cuanto se les libera de la correa, comienzan a correr alocadamente disfrutando de su libertad. Es normal que no acudan a la llamada de su dueño e incluso que escapen cuando éste se les acerca, pero nunca debemos perseguirle ni regañarle o pegarle cuando éste vuelve a nuestro lado, sino premiarle con caricias, precisamente porque ha vuelto. Lo contrario les confundiría y sería contraproducente.

Si tiene una tendencia obstinada a la huida, podemos recurrir a la ayuda de dos o tres amigos que lo sigan desde una distancia prudencial para evitar que se pierda. Cuando el animal se niegue a seguirnos, le daremos la espalda y nos marcharemos. Si el perro se siente extraviado, lo más probable es que empiece a buscarnos angustiado.

También podemos sujetarlo por una cuerda fina y resistente. Cuando el animal desobedezca, tiraremos de él con cierta brusquedad, pero con cuidado hasta que venga a nosotros.

 

Ir a la página priincipal
Menú