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La
función del refugio en el desierto es protegernos del
sol y del calor. Otros factores importantes son las tormentas
de arena y las, en ocasiones, frías temperaturas nocturnas.
Se recomienda enterrarse en la arena para minimizar las pérdidas
de agua y protegerse del sol. También podemos cubrirnos
con una tela de paracaídas si disponemos de ella.
Para construir un refugio o desplazarse escójanse
las horas más frescas del día, al amanecer o
al atardecer.
La temperatura suele ser varios grados más baja a unos centímetros por debajo del suelo, por lo que excavaremos un hoyo que cubriremos con una tela o el material del que dispongamos y que nos ofrezca sombra.
Cuando el frío se acerca a valores extremos, el refugio se convierte en el elemento del que dependerá nuestra supervivencia, y su construcción pasa a ser la principal prioridad.
No debemos olvidar que el viento agrava los efectos negativos del frío.
El propósito fundamental del refugio en zonas frías es retener nuestro calor y el producido por otras fuentes de calor que podamos emplear. Para eso es necesario que no haya corrientes de aire y que el refugio no sea grande en exceso. Un refugio pequeño es más caliente y da menos trabajo que uno grande.
Cueva
de nieve
Después del iglú, probablemente sea el mejor
refugio para zonas frías. Se necesita una pala u otro
utensilio improvisado (un plato, un palo...) con el que cavar
donde haya nieve amontonada. Debe excavarse una cueva pequeña
(cuanto más grande más dificil será de
calentar) con un lecho a unos 40 cm por encima del nivel del
suelo y, si se desea, también podemos añadir
una plataforma para cocinar con un hornillo 30 cm más
alta. No debemos olvidarnos de practicar un agujero de ventilación
en la parte de arriba y otro en el bloque de hielo o nieve
compactada que sirva de puerta. La pala debe guardarse dentro
por si es necesario utilizarla para salir por la mañana.
Encendiendo una simple vela en el interior de este refugio
conseguiremos que la temperatura aumente varios grados.
Trinchera
Si no existe suficiente nieve para excavar una cueva, se puede
hacer una trinchera y cubrirla con bloques de nieve compactada
o el material que se tenga a mano.

Cobertizo
En las zonas donde no hay mucha nieve y tenemos madera abundante,
podemos construir un cobertizo clásico con el lado
inclinado apuntando en la dirección del viento. Haremos
un fuego y colocaremos un reflector de troncos o piedras que
refleje el calor hacia nosotros.
Iglú
Es el mejor refugio contra el frío. Sin embargo requiere
de un previo aprendizaje de la técnica, de herramientas,
(como mínimo un cuchillo) y de varias personas para
realizarlo. Sólo merece el esfuerzo si vamos a pasar
bastante tiempo en ese lugar.


Debido a la gran abundancia de insectos, todo el que se disponga a atravesar una selva debería incluir en su equipaje una tela mosquitera. Una hamaca es ligera y aísla del suelo. Si no disponemos de ella quizá tengamos material con el que improvisarla (tela de paracaídas, una manta, etc...) Un techo sobre nuestra hamaca o nuestro lecho nos protegerá de la lluvia.
El refugio con soporte de ramas en forma de A es muy indicado para protegernos de la lluvia
Plataforma
con tela mosquitera
Este refugio nos aísla del suelo y nos protege de insectos.
Si se le añade un techo nos protegerá además
de la lluvia. El lecho lo cubriremos con hojas de palmera
u otra materia vegetal.
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