Sombrero: Cuando aparece esta seta lo hace rodeada
por una membrana blanca que le confiere la apariencia de
un huevo blanco. Al romper esta membrana surge un sombrero esférico,
que luego se vuelve convexo durante bastante tiempo para terminar
aplanado. Alcanza entre 8 y 15 cm. de diámetro. La
cutícula es rojo anaranjado brillante o algo amarillento,
que palidece algo al envejecer, raramente tiene algún
jirón sobre el sombrero. El borde es algo estriado.
La carne es blanca, amarilla en la periferia. Himenio: Las
láminas son amarillas,
desiguales, ventrudas y libres. La esporada es blanca. Pie: El
pie es amarillo, robusto, algo engrosado hacia la base, fácil
de separar del sombrero, con un anillo amarillo, estriado,
persistente y bastante grande. En la base tiene una volva
membranosa, blanca y grande. Dónde y cuándo
encontrarla: Aparece en verano y otoño en
bosques de robles y castaños
sobre todo. Al no soportar el frío excesivo no suele
encontrarse por encima de los 1000 m. ni de los 45º de
latitud. Puede ser localmente abundante y no aparecer en
otras regiones. Observaciones: Para muchos
es la mejor seta comestible, y ya era muy apreciada por los
romanos. Muchos recomiendan comerla cruda, con sal y aceite,
para apreciar bien su sabor. Se podría confundir con
la Amanita muscaria cuando ésta aparece sin verrugas
sobre el sombrero y la lluvia a aclarado mucho el color
de la cutícula,
pero pie y anillo son siempre blancos o, en algunas variedades,
sólo el reborde del anillo amarillo (A.
muscaria var. formosa), mientras que pie, laminas y anillo
de la A. caesaria son totalmente amarillos.
|