Un acuario siempre debe contar con un filtro para evitar el engorro que supone tener que cambiar el agua con frecuencia. Además, si mantenemos peces o animales provenientes de los cursos altos de los ríos, necesitaremos un oxigenador para airear el agua.
Para nuestro acuario usaremos un filtro de placa, que es económico, y una bomba de aire u oxigenador con dos salidas: una para el filtro y otra para oxigenar el agua.
El filtro de placa, llamado también interior o biológico consiste en una placa que se sitúa en el fondo del tanque, bajo la arena, provista de algún elemento filtrante que compraremos en el mismo lugar donde adquiramos el filtro, puede ser perlón o similar. Posee además dos tubos verticales. Por el más estrecho entra el aire de la bomba y por el otro sale empujando a su vez el agua, creando de esta manera una corriente que retiene los elementos de desecho en la arena y el material filtrante y que, por añadidura, propicia un buen crecimiento de las plantas del acuario.
La bomba de aire se coloca fuera del tanque, cerca de un enchufe. Por medio de un macarrón o tubo flexible de plástico conectaremos una de sus salidas con el tubo de la placa por donde debe entrar el aire. La otra salida será la encargada de oxigenar el agua. En ella enchufaremos otro tubo de plástico en cuyo extremo colocaremos un difusor, que dispensará el aire en forma de pequeñas burbujas, aumentando así su eficacia oxigenadora.

A la hora de preparar el fondo del acuario, es mejor limitarse a uno o, como mucho, dos tipos diferentes de rocas; si empleáis más, adquirirá un aspecto poco natural. Hay que evitar las rocas calcáreas, porque se disuelven en el agua poco a poco y alteran el equilibrio del agua, incluso llegan a matar a los animales.
Lo más sencillo es decidirse por uno de estos dos tipos de fondos: rocoso o arenoso.
El fondo rocoso está indicado para mantener animales del curso alto de los ríos. Podéis recoger cantos rodados del propio río. Si dudáis cuales son apropiados, decidios por el cuarzo, que es muy fácil de reconocer. Cuando se usan plantas naturales con estos fondos deben ir en tiestos. Hay que lavar las piedras recogidas en el río e incluso hervirlas o dejarlas 24 horas en agua con algo de lejía para no introducir parásitos o enfermedades en nuestro acuario.
Si os decidís por el fondo arenoso, está especialmente indicada la arena de granito, que podéis recoger del suelo de una cantera de granito que conozcáis y llevaros de paso algunas rocas que harán un conjunto muy equilibrado en el fondo del acuario. Lo mejor es arena gruesa. Si no podéis o no conocéis ninguna cantera, recoged un cubo de arena de cualquier obra. Pedid permiso primero, es poco probable que os lo nieguen. En último caso también la podéis comprar en una tienda especializada. Antes de introducir la arena en el acuario debemos lavarla para eliminar el polvo y las partículas más finas que ensuciarían el agua. Introduciremos un cubo hasta la mitad o algo menos de arena debajo del chorro del grifo y removeremos con un palo dejando que toda la suciedad rebose con el agua. Vaciaremos el agua sucia y repetiremos la operación hasta que el agua del cubo rebose limpia.
Resulta atractivo crear una suave pendiente de atrás hacia delante en el acuario. Por ejemplo, que por delante el fondo tenga 1 ó 2 cm. y por detrás 4 ó 5 cm. de arena. Dos o tres rocas recogidas en el mismo lugar que la arena le darán un toque natural, que no lo será tanto si utilizáis rocas que contrasten mucho con el fondo arenoso. Probad y que vuestro gusto decida.
Las maderas en el acuario son muy decorativas, pero no sirven las que podáis recoger por ahí, ya que terminarán pudriéndose y contaminando el agua. Si deseáis poner alguna, debéis comprarlas en una tienda del ramo, donde las venden fosilizadas, petrificadas o tratadas para no pudrirse. Puede que al principio flote, podéis lastrarla para que se vaya al fondo; al cabo de unas horas ya no flotará. Tampoco es mala idea proceder a su desinfección hirviéndola antes de introducirla en el acuario.
Las plantas acuáticas, aunque pueden no ser necesarias, le dan un toque hermoso y natural. Podéis emplearlas naturales, recogidas del propio río, en cuyo caso hay que lavarlas bien y desinfectarlas en agua con algo de lejía; pero al no tener nuestro acuario una lámpara especial para el crecimiento de las plantas, terminarán muriendo. Una alternativa es comprar 2 ó 3 algas artificiales (suelen ser de plástico) en un comercio especializado y colocarlas en la parte de atrás del acuario, cubriendo los aparatos filtrantes.
De las algas hablamos más detenidamente en el artículo que dedicamos a la construcción de un estanque artificial.
No debemos colocar el acuario donde reciba luz solar directa, pues el agua se calentará demasiado, se teñirá de verde por la proliferación de algas microscópicas, y podría matar a los animales propios de aguas frías.
Una vez instalados todos los aparatos y elementos decorativos, procederemos a llenar el acuario de agua. Para no remover el fondo, colocaremos sobre él unas hojas de periódico o revistas e iremos echando el agua sobre ellas suavemente.
Si empleamos agua del grifo debemos eliminar el cloro antes de introducir a los animales. Esto podremos lograrlo con algún producto químico que venden en las tiendas especializadas o, simplemente, dejando el oxigenador funcionando durante 48 horas.
Todo lo dicho anteriormente son trucos generales, útiles en la mayoría de las ocasiones. Pero cuando queramos estudiar algún animal, observar su reproducción, etc., debemos tratar de imitar lo más posible su hábitat.
Siempre debéis aseguraros que podéis proveer de alimento suficiente a cualquier animal antes de introducirlo en el acuario.
Los insectos acuáticos, como este escarabajo, son muy apropiados para mentener en los acuarios.
Cuando introduzcáis varias especies, tened en cuenta que algunas pueden ser carnívoras y depredar sobre las demás. Lo mejor es tener los carnívoros aislados.
Algunas especies están protegidas en determinados países. Debéis tenerlo en cuenta y respetarlo. En todo caso, existen alternativas al acuario para mantener a determinados animales protegidos. Por ejemplo, es fascinante tener una pecera con una pareja de tritones jaspeados en fase de reproducción, pero en España están protegidos. ¿Qué hacer entonces? O solicitamos un permiso a las autoridades competentes, lo cual es un engorro y probablemente no nos lo concederán si no tenemos un proyecto científico serio, o... construimos un estanque en el jardín o en el campo. Los tritones y otros animales acudirán en primavera a reproducirse y no tendremos que preocuparnos de capturarlos ni de alimentarlos.
Naturalmente, muchos de vosotros viviréis en un piso en la ciudad y no podréis gozar de una casita de campo ni de un pequeño jardín. Quizá vuestros abuelos o algún familiar si viva en el campo y podáis convencerlo para que os permita construir un pequeño y decorativo estanque en su finca.
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