Los
gatos son animales con una sexualidad muy intensa. Los machos
son maduros sexualmente a partir de los nueve a once meses,
mientras que las gatas, más precoces, alcanzan la madurez
entre los seis y nueve meses. No obstante, es mejor esperar
a que los gatos alcancen al menos el año y las gatas
los diez meses antes de tratar de emparejarlos.
En la practica, los periodos fértiles de las gatas se suceden a lo largo de todo el año cada dos o tres semanas. El periodo receptivo dura entre tres y nueve días. Los machos pueden aparearse en cualquier momento.
Cuando las hembras se encuentran en periodo receptivo se muestran más cariñosas, frotándose contra cualquier cosa, maullando, jugando y revolcándose en el suelo. En esta época su orina tiene un intenso olor que atrae fuertemente a los machos.
Lo ideal es no emparejar un macho y una hembra primerizos, sino emplear al menos un miembro de la pareja con experiencia. Se juntarán en una habitación donde puedan estar sin que se les moleste. Quizá no se consume el apareamiento por la inexperiencia de alguno de los animales. Las gatas primerizas pueden ser rebeldes e incluso herir a un macho. En caso de que no se haya tenido éxito, se separará a los animales en espera del próximo periodo fértil.
La gestación dura normalmente sesenta y tres o sesenta y cuatro días, aunque en ocasiones puede adelantarse o atrasarse. A partir de este momento y hasta el destete de los gatitos hay que cuidar especialmente la alimentación de la gata, enriqueciéndola con vitaminas, sales minerales y proteínas. Prepararemos un cajón con unas paredes de entre diez y quince centímetros de altura que rellenaremos con algún material que sirva para hacerlo más cómodo, como unos trapos. Durante las últimas dos semanas antes del parto, atenderemos especialmente a que no le falte agua a la gata, pues acostumbran a tener bastante sed.
Suelen parir entre tres y seis gatitos por termino medio,
que cuidan, limpian y miman eficientemente sin necesitad de
ayuda. Es posible que durante los dos o tres primeros días
no permitan a su dueño acercarse a las crías,
hay que respetarlo.
Los gatitos dedican todo su tiempo a mamar y dormir. Abren
los ojos a partir de la primera semana de vida. El periodo
de lactancia dura entre uno y dos meses. A partir del mes
comienza el proceso de destete de los gatitos. Ya podemos
empezar a darles pequeñas raciones de carne o pescado
sin espinas ligeramente pasados a la plancha o carne para
gatos que podemos comprar en cualquier tienda. Si no se deciden
a probarla, mojaremos su nariz con unas gotitas del jugo de
los alimentos para lo lamen. Al mes y medio de vida deben
alimentarse casi exclusivamente de alimentos sólidos,
en un número de cuatro o cinco pequeñas comidas
diarias.
A partir de los dos meses o quizá antes si los gatitos se han habituado bien a comer solos, ya se pueden separar de su madre.
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